jueves, 7 de noviembre de 2013

Estaba enfadado con mi enemigo, no se lo dije, mi ira aumento.
Y regué los temores, con las lagrimas de la mañana y la noche.
Y los ilumine con sonrisas y con suaves y falsas artimañas.
Y crecieron ambos el día y la noche,hasta que dio a luz una brillante manzana, y mi enemigo lo vio brillar, y supo que era mio,y en mi jardín robo,cuando la noche había ocultado el polo, en la alegre mañana, veo a mi enemigo bajo el árbol.

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